![]() | El Vidente - Nin, Anais Cuando pulsaba el timbre de su puerta podía oír cómo se abría la cortina de cuentas de su habitación, y sabía que él podía verme por una pequeña mirilla a través de la cual yo no podía verle a él. A través de aquel ojo de vidrio el pasillo parec... |
![]() | Epitafios de la Guerra 1914-18 - Kipling, Joseph Rudyard ¡No haya tristeza! El Ejército dio libertad a un tímido esclavo: en el que la Libertad encontró fuerza en el cuerpo, el alma y la voluntad: por esa fuerza llegó a probar la Alegría, el Compañerismo y el Amor: por ese Amor a la Muer... |
![]() | Notas de viaje. En mi pueblo (Ed. Facsímil) - Mocho, Fray Recostados en la borda de vapor mirábamoslas barrancas de Fray bentos, y el ilustrado conferencista italiano, que era mi compañero de viaje...... |
![]() | OTRAS INQUISICIONES. Magias parciales del Quijote - Borges, Jorge Luis Es verosímil que estas observaciones hayan sido enunciadas alguna vez y quizá muchas veces; la discusión de su novedad me interesa menos que la de su posible verdad. Cotejado con otros libros clásicos (la Ilíada, la Eneida, la Farsalia, la Comedia d... |
![]() | Una amistad hasta la muerte - Bioy Casares, Adolfo - Borges, Jorge Luis Siempre redunda satisfactoria la visita de un joven amigo. En esta hora preñada de nubarrones, el hombre que no está con la juventud más vale que se quede en el cementerio. Recibí, pues, con la mayor deferencia a Benito Larrea y le sugerí que me... |
NUEVOS
![]() | Aceite de perro (2) - Bierce, Ambrose Me llamo Boffer Bings. Nací de padres honestos en uno de los más humildes caminos de la vida: mi padre era fabricante de aceite de perro y mí madre poseía un pequeño estudio, a la sombra de la iglesia del pueblo, donde se ocupaba de los no de... |
![]() | Asesinato en Mesopotamia - Christie, Agatha Los hechos cuya crónica se incluye en esta narración ocurrieron hace unos cuatro años. Determinadas circunstancias han hecho necesario, en mi opinión, que se hiciera público un relato íntegro de los mismos. Han corrido por ahí rumores absurdos... |
![]() | Bastardo (Bátard (Diable, a Dog)) - London, Jack Batard era un demonio. Esto era algo que se sabía por todas las tierras del Norte. Muchos hombres lo llamaban «Hijo del Infierno», pero su dueño, Black Leclère, eligió para él el ofensivo nombre de Bâtard. Y como Black Leclèr... |
![]() | De muerte, Diagnóstico - Bierce, Ambrose No soy tan supersticioso como algunos de tus doctores de ciencia, como tu te complaces en decir - dijo Hawver, replicando una acusación que no había sido hecha - Algunos de ustedes, solo algunos, confieso, creen en la inmortalidad del alma, y en a... |
![]() | Demasiado Oro (Too Much Gold) - London, Jack Tratándose de un cuento de mineros —y, a decir verdad, de uno más verdadero de lo que pueda parecer— es de esperar que sea un cuento de mala suerte. Pero eso depende del punto de vista con que se mire. Mala suerte es una manera suave de l... |
![]() | El amo de Moxon - Bierce, Ambrose –¿Lo dice en serio? ¿De veras cree que una máquina puede pensar? La respuesta tardó en llegar. Moxon había concentrado su mirada en los fantásticos dibujos que proyectaban las llamas del hogar. Ya hacía unos días que yo observaba e... |
![]() | El desconocido - Bierce, Ambrose Un hombre surgió de las tinieblas, penetró en el pequeño círculo iluminado por nuestra fogata vacilante, y tomó asiento sobre una roca.... |
![]() | El Funeral de John Mortonson - Bierce, Ambrose John Mortonson se murió: su obituario había sido leído y él había dejado la escena. El cuerpo descansaba en un fino ataúd de mahogany con una placa de cristal empotrada. Todos los ajustes para el funeral habían sido tan bien digitados que sin dud... |
![]() | El hipnotizado - Bierce, Ambrose Algunos de mis amigos, que saben por casualidad que a veces me entretengo con el hipnotismo, la lectura de la mente y fenómenos similares, suelen preguntarme si tengo un concepto claro de la naturaleza de los principios, cualesquiera que sean, que... |
![]() | El huésped ambicioso (The Ambitious Guest) - Hawthorne, Nathaniel Este suceso se inició al caer la tarde de un día de septiembre. En aquel momento se hallaba la familia congregada alrededor de la lumbre del hogar, mantenido con piñas secas, maderos robados por las torrenteras de las montañas y troncos de ... |
![]() | El jinete en el cielo - Bierce, Ambrose Cierta tarde de sol en el otoño de 1861, un soldado se encontraba tendido bajo un monte de laurel junto al camino, en el oeste de Virginia. Echado sobre el estómago, con la punta de los pies clavada en tierra y la cabeza apoyada en un antebrazo,... |
![]() | El lamentable fin de una gran reputación - Chesterton, G.K. Basil Grant y yo conversábamos un día en lo que es quizá el sitio más adecuado para el caso: en la imperial de un tranvía pasablemente desierto. Conversar desde lo alto de una montaña es algo magnífico, pero hacerlo desde lo alto de una monta... |
![]() | El orador - Chejov, Antón En una hermosa mañana celebrábase el entierro del asesor colegiado Kirill Ivanovich Vavilonov, muerto de dos enfermedades sumamente frecuentes en nuestra patria: una esposa maligna y el vicio del alcohol. Mientras el cortejo fúnebre se dirigía d... |
![]() | El Rey de los Griegos (The King of the Greeks) - London, Jack La patrulla pesquera nunca había capturado a "Alejandro el Grande". Este presumía de que no había nacido quien pudiera capturarlo vivo, y la verdad era que de los muchos que habían tratado de capturarlo muerto, ninguno lo había logrado. Además, no ha... |
![]() | El ser del umbral - Lovecraft, H.P. Admito que he disparado seis balas la cabeza de mi mejor amigo. Ahora bien, pese a esta confesión, me propongo demostrar que no puedo considerarme un asesino. Muchos dirán que estoy loco tal vez bastante más loco que el hombre a quien di muerte en un... |
![]() | El simbolismo de la cruz (1931) - Guenon, René Al comienzo de El Hombre y su Devenir según el Vêdânta, presentábamos esa obra como debiendo constituir el comienzo de una serie de estudios en los cuales podríamos, según los casos, ya sea exponer directamente algunos aspectos de las doctrin... |
![]() | El Viudo Turmore - Bierce, Ambrose Las circunstancias bajo las que Joram Turmore se convirtió en viudo nunca fueron popularmente comprendidas. Yo las conozco, naturalmente, pues yo soy Joram Turmore; mi mujer, la difunta Elizabeth Mary Turmore, tampoco las ignora, y aunque ella las... |
![]() | EPISODIOS NACIONALES 38 - Los Ayacuchos - Pérez Galdós, Benito In diebus illis (Octubre de 1841) había en Madrid dos niñas muy monas, tiernas, vivarachas, amables y amadas, huérfanas de padre, de madre poco menos, porque ésta andaba como proscripta en tierras de extranjis, con marido nuevo y nueva prole, y ... |
![]() | EPISODIOS NACIONALES 39 - Bodas Reales - Pérez Galdós, Benito Si la Historia, menos desmemoriada que el Tiempo, no se cuidase de retener y fijar toda humana ocurrencia, ya sea de las públicas y resonantes, ya de las domésticas y silenciosas, hoy no sabría nadie que los Carrascos, en su tercer cambio de domicili... |
![]() | EPISODIOS NACIONALES 40 - Las tormentas del 48 - Pérez Galdós, Benito Vive Dios, que no dejo pasar este día sin poner la primera piedra del grande edificio de mis Memorias... Españoles nacidos y por nacer: sabed que de algún tiempo acá me acosa la idea de conservar empapelados, con los fáciles ingredientes de tin... |
![]() | EPISODIOS NACIONALES 41 - Narváez - Pérez Galdós, Benito Atienza, Octubre.- Dirijo hacia ti mi rostro y mi pensamiento, consoladora Posteridad, y te llevo la ofrenda de mi vida presente para que la guardes en el arca de la futura, donde renazca con toda la verdad que pongo en mis Confesiones. ... |
![]() | EPISODIOS NACIONALES 42 - Los duendes de la camarilla - Pérez Galdós, Benito Medio siglo era por filo... poco menos. Corría Noviembre de 1850. Lugar de referencia: Madrid, en una de sus más pobres y feas calles, la llamada de Rodas, que sube y baja entre Embajadores y el Rastro. La mañana había sido glacial, destemplad... |
![]() | Feathertop, una leyenda moralizada - Hawthorne, Nathaniel La pipa estaba en la boca de la anciana cuando pronunció estas palabras. La había insertado allí después de cargarla con tabaco, pero sin agacharse para encenderla en la lumbre de la chimenea, donde en verdad no había señas de que hubieran atiza... |
![]() | La calleja de la señora Lucrecia - Merimée, Prospčre Tenía veintitrés años cuando visité Roma. Mi padre me entregó una docena de cartas de recomendación de las que sólo una, que no tenía menos de cuatro páginas, estaba sellada. Llevaba como dirección: «A la marquesa Aldobrandi.» —... |
![]() | La fe de los hombres (The Faith of Men) - London, Jack —Te digo lo que haremos: lo echaremos a la suerte. —Eso me parece bien —dijo el segundo hombre, volviéndose, mientras hablaba, hacia el indio que estaba reparando los zapatos para nieve en un rincón de la cabaña—. Tú, Bi... |
![]() | La habitación azul - Merimée, Prospčre Un hombre joven se paseaba nervioso por el vestíbulo de una estación de ferrocarril. Llevaba gafas azules y, aunque no estaba resfriado, se llevaba sin cesar un pañuelo a la nariz. Sostenía en la mano izquierda un pequeño bolso negro que co... |
![]() | La llamada de Cthulu. Novela gráfica.(En inglés) - Lovecraft, H.P. Novela graficada como historieta.... |
![]() | La novia (2) - Chejov, Antón Eran ya las diez de la noche y la luna llena iluminaba el jardín. En la casa de los Shumin acababan de cantar la misa encargada por la abuela, Marfa Mijailovna. Desde el jardín, adonde había ido por un rato, Nadia vio poner la mesa en la sala, y a su... |
![]() | La obra de arte - Chejov, Antón Sacha Smirnov, hijo único, entró con mustio semblante en la consulta del doctor Kochelkov. Debajo del brazo llevaba un paquete envuelto en el número 223 de Las noticias de la Bolsa. —¡Hola, jovencito! ¿Qué tal nos encontramos? ¿... |
![]() | La vieja Esther Dudley (Old Esther Dudley) - Hawthorne, Nathaniel Había llegado la hora —la hora de la derrota y de la humillación— en que Sir William Howe debía cruzar el umbral de la Casa Provincial y embarcarse a bordo de la flota británica, sin las ceremonias triunfales que alguna vez se había prome... |
![]() | Las extraordinarias aventuras del Comandante Brown - Chesterton, G.K. Se diría que Rabelais, o su fantástico ilustrador, Gustave Doré, han tenido algo que ver en la creación y trazado de los pisos de las casas de Inglaterra y Norteamérica. Hay algo verdaderamente gargantuesco en la idea de economizar espacio amontonand... |
![]() | Las mil docenas (The One Thousand Dozen) - London, Jack David Rasmunsen era un buscavidas, y como muchos hombres de mayor estatura, un hombre de una sola idea. Por lo tanto, cuando la llamada del norte resonó en sus oídos, concibió una aventura relacionada con huevos, y dedicó todas sus energías a concret... |
![]() | Los retratos proféticos (The Prophetic Pictures) - Hawthorne, Nathaniel —¡Vaya con este pintor! –exclamó Walter Ludlow, con animación—. No sólo se destaca en su arte particular, sino que tiene vastos conocimientos sobre todas las otras disciplinas y ciencias. Habla en hebreo con el doctor Mather, y... |
![]() | Una rosa de la tumba de Homero (2) - Andersen, Hans Christian En todos los cantos de Oriente suena el amor del ruiseñor por la rosa; en las noches silenciosas y cuajadas de estrellas, el alado cantor dedica una serenata a la fragante reina de las flores. ... |
![]() | Visión de baluarte - Andersen, Hans Christian Es otoño. Estamos en lo alto del baluarte contemplando el mar, surcado por numerosos barcos, y, a lo lejos, la costa sueca, que se destaca, altiva, a la luz del sol poniente. A nuestra espalda desciende, abrupto, el bosque, y nos rodean árboles ... |
![]() | Wakefield (Wakefield) - Hawthorne, Nathaniel RECUERDO haber leído en alguna revista o periódico viejo la historia, relatada como verdadera, de un hombre —llamémoslo Wakefield— que abandonó a su mujer durante un largo tiempo. El hecho, expuesto así en abstracto, no es muy infrecuente... |























