![]() | Zalacaín el aventurero - Baroja, Pío Una muralla de piedra, negruzca y alta rodea a Urbia. Esta muralla sigue a lo largo camino real, limita el pueblo por el Norte y al llegar al río se tuerce, tropieza con la iglesia, a la que coge, dejando parte del ábside fuera de su recinto, y des... |
![]() | Capricho - Azorín Como gustéis; sí o no; capricho o no capricho. El autor por capricho tiene este libro. Divertimiento en la fábula, en los personajes y a veces en el léxico. ¿Y por qué no deportarse en las cuartillas, como nos deportamos, tras el trabajo, en... |
![]() | Don Juan (2) - Azorín Don Juan del Prado y Ramos era un gran pecador. Un día adoleció gravemente... En el siglo XIII, un poeta, Gonzalo de Berceo, escribe los Milagros de Nuestra Señora. Nuestra Señora ha salvado muchas almas precitas. Del báratro las ha vue... |
![]() | El árbol de la ciencia - Baroja, Pío Se considera que “El árbol de la ciencia” es una de las obras capitales de Baroja. La escribió en época de plenitud completa y apareció en la biblioteca "Renacimiento", en 1911. La vida de Andrés Hurtado, como estudiante de Medicina en ... |
![]() | El buen Sancho - Azorín Toda la vida es contar, narrar, libelar. Se cuenta en la casa, en la redacción, en los pasillos de la asamblea, en los claustros de la catedral, en la antecámara del palacio, en el tinelo de los criados. Un labrador —en el siglo XIII— c... |
![]() | EL CLUB DE LOS INCOMPRENDIDOS. Cuatro granujas sin tacha - Chesterton, G.K. Acaso sea cierto este calificativo en más de un aspecto, pues la historia lo era tanto como la aguja de una iglesia o como una torre que subiera hasta las estrellas, por lo cual estaba tan lejos de poder ser comprendida como de poder ser creída. L... |
![]() | El egoísmo la mayor de las drogas, La Liberación la mayor de las alegrías - Anónimo El manifiesto auge de los valores del Tener sobre las del Ser, como tener fama, dinero, belleza, poder, juventud, fuerza......... en las sociedades opulentas y de consumo actuales constituyen los medios más simples para conseguir satisfacciones a ... |
![]() | El papa verde - Asturias, Miguel Ángel Sacó la cara —¿quién iba a reconocer a Geo Maker Thompson?—, lo iluminaba de abajo arriba una luz de luciérnaga húmeda —¿quién iba a reconocerlo tiznado hasta el galillo?—, el sudor en gordas viruelas de cristal so... |
![]() | El político - Azorín La primera condición de un hombre de Estado es la fortaleza. Su cuerpo ha ser sano y fuerte. El tráfago de los negocios públicos requiere ir de un lado para otro, recibir gente, conversar con unos y con otros, leer cartas, contestarlas, hablar en ... |
![]() | El préstamo de la difunta - Blasco Ibáńez, Vicente Cuando los vecinos del pequeño valle enclavado entre dos estribaciones de los Andes se enteraron de que Rosalindo Ovejero pensaba bajar á la ciudad de Salta para asistir á la procesión del célebre Cristo llamado «el Señor del Milagro... |
![]() | En la boca del horno (2) - Blasco Ibáńez, Vicente Como en agosto Valencia entera desfallece de calor, los trabajadores del homo se asfixiaban junto a aquella boca, que exhalaba el ardor de un incendio. Desnudos, sin otra concesión a la decencia que un blanco mandil, trabajaban cerca de las abierta... |
![]() | Entre naranjos - Blasco Ibáńez, Vicente Los amigos te esperan en el Casino. Sólo te han visto un momento esta mañana; querrán oírte: que les cuentes algo de Madrid. Y doña Bernarda fijaba en el joven diputado una mirada profunda y escudriñadora de madre severa, que record... |
![]() | Experiencia de un Shanga, La - Anónimo Daidoji no Sensu El abanico de Daidoji El aire está por todas partes, si quieres refrescarte habrás de moverle. Es el símbolo de nuestro Templo, como lo es de Todenji, el Narita Rosshi.... |
![]() | Funcionario, Un - Blasco Ibáńez, Vicente Tendido de espaldas en el camastro, y siguiendo con vaga mirada las grietas del techo, el periodista Juan Yáñez, único huésped de la sala de politicos, pensaba que habia entrado aquella noche en el tercer mes de su encierro.... |
![]() | Historia de la Filosofía Antigua - Anónimo No es cierto que los griegos inventaran de golpe -hacia el s. -VI- la filosofía, ni tampoco que lo hicieran sin influencia exterior, para desde Grecia transmitirla a toda la cultura occidental. En la India, en China e incluso en Egipto ya existía p... |
![]() | Horóscopo Chino de la Sexualidad (2) - Anónimo Los doce signos astrológicos chinos poseen elementos Yin (femeninos) y Yang (Masculinos). Dependiendo del predominio de cada uno de ellos, se establecerán las diferencias de personalidad. Así signos como el dragón, la serpiente, la cabra, el gall... |
![]() | Introducción al budismo zen japonés - Anónimo Los textos que contiene este libro, no están ordenados sistemáticamente. Cada lector habrá de estudiarlos muchas veces y se ordenarán según su comprensión y oportunidad. La mente tiene variados momentos de apertura: Quizás por ello repitamos tanto y... |
![]() | JOSEPH BALSAMO. Memorias de un Médico - Dumas, Alejandro Memorias de un médico: José Bálsamo es la primera de una serie de cuatro novelas cuya acción se extiende desde las postrimerías del reinado de Luis XV hasta la época del Terror, en plena Revolución Francesa, es decir, durante el período más dramát... |
![]() | La Araña Negra, Tomo II - Blasco Ibáńez, Vicente En marzo de 1866, una de las notabilidades más de modas en Madrid era un reverendo padre jesuita que en las principales iglesias predicaba sermones conmovedores tomando por tema la aflictiva situación en que se hallaba el Papa y fustigando de paso... |
![]() | La dama de Urtubi - Baroja, Pío —Hace ya muchos años —me dijo el médico de Yanci—, por las fiestas de Urruña, fui a visitar a los Dasconaguerre, unos amigos que tengo en este pueblecito vasco-francés. Me invitaron, como de costumbre, a comer. La comid... |
![]() | La lucha por la vida I. La Busca - Baroja, Pío Acababan de dar las doce, de una manera pausada, acompasada y respetable, en el reloj del pasillo. Era costumbre de aquel viejo reloj, alto y de caja estrecha, adelantar y retrasar a su gusto y antojo la uniforme y monótona serie de las horas que ... |
![]() | La lucha por la vida II. Mala hierba - Baroja, Pío Roberto se había levantado de la cama y, vestido con su traje de calle y sentado a una mesa llena de papeles, escribía. El cuarto era una guardilla trastera, baja de techo, con una gran ventana a un patio.... |
![]() | La ruta de Don Quijote - Azorín Yo me acerco a la puerta y grito: –¡ Doña Isabel! ¡Doña Isabel! Luego vuelvo a entrar en la estancia y me siento con un gesto de cansancio, de tristeza y de resignación. La vida, ¿es una repetición monótona, inexorab... |
![]() | Las inquietudes de Shanti Andía - Baroja, Pío Las condiciones en que se desliza la vida actual hacen a la mayoría de la gente opaca y sin interés. Hoy, a casi nadie le ocurre algo digno de ser contado. La generalidad de los hombres nadamos en el océano de la vulgaridad. Ni nuestros amores, ni ... |
![]() | Las mellizas en Santa Clara (Ilustrado) - Blyton, Enid Pat e Isabel vuelven a Santa Clara para el segundo semestre del primer curso, con algo de retraso debido a unas inoportunas paperas. Se perderán el inicio del curso, los paquetes de golosinas compartidos, y sobre todo… la llegada de las nueva... |
![]() | Leyendas de Guatemala - Asturias, Miguel Ángel La carreta llega al pueblo rodando un paso hoy y otro mañana. En el apeadero, donde se encuentran la calle y el camino, está la primera tienda. Sus dueños son viejos, tienen güegüecho1, han visto espantos, andarines y aparecidos, cuentan ... |
![]() | Los brujos de la tormenta primaveral - Asturias, Miguel Ángel Más allá de los peces el mar se quedó solo. Las raíces habían asistido al entierro de los cometas en la planicie inmensa de lo que ya no tiene sangre, y estaban fatigadas y sin sueño. Imposible prever el asalto. Evitar el asalto. Cayendo las ... |
![]() | Los Maestros de Huai Nan Tse - Anónimo Los verdaderos hombres son aquellos cuya naturaleza está unida al Tao. En consecuencia, existen aunque no lo parezca; son plenos aunque parezcan vacíos. Viven en la unidad y no conocen otra cosa; gobiernan su interior y no se ocupan de lo exterior.... |
![]() | Los Tres Senderos de la Perfección - Besant, Annie Con motivo de la sexta Convención anual de la Sección Inda de la Sociedad Teosófica, se me rogó que diese tres conferencias tomando por tema el Bhagavad Gita. No sintiéndome, de ningún modo, capaz de dar conferencias tomando este divino libro por t... |
![]() | Mundo desconocido. El Necronomicon - Anónimo Howard Phillips Lovecraft mencionó por vez primera al Necronomicon en el año 1922. La posibilidad de la existencia de lo que se presentaba como auténtica guía al feudo de los muertos suscitó de inmediato un inmenso interés en todo el mundo. Lo... |
![]() | Novum Organum - Bacon de Verulamio, Francis 1. El hombre, servidor e intérprete de la naturaleza, ni obra ni comprende más que en proporción de sus descubrimientos experimentales y racionales sobre las leyes de esta naturaleza; fuera de ahí, nada sabe ni nada puede.... |
![]() | Puerta del Cielo, En la - Blasco Ibáńez, Vicente Sentado en el umbral de la puerta de la taberna, el tío Beseroles, de Alboraya, trazaba con su hoz rayas en el suelo, mirando de reojo a la gente de Valencia que, en derredor de la mesilla de hojalata, empinaba el porrón y metía mano al plato de mo... |
![]() | Suma de teología I - Aquino, Santo Tomás de El nombre de Tomás de Aquino se asocia inmediatamente al calificativo de teólogo. Tuvo como centro de sus preocupaciones íntimas este cometido: tener como referencia de su tarea intelectual la luz de la Palabra revelada.... |
![]() | Suma de Teología II - Aquino, Santo Tomás de Este tratado, que inicia la moral de la Suma teológica, ha sido llamado muy pronto con el nombre «de beatitudine». El hecho de situarlo aquí encierra interesantes significados. Con ese rasgo, Santo Tomás diferencia su moral de la de otro... |
![]() | Suma de Teología III - Aquino, Santo Tomás de Santo Tomás comienza su Suma de Teología tratando de Dios, y, luego, del hombre y su destino. Dios: Verdad que es a un tiempo Bien. El hombre: ser hambriento de felicidad, que sólo descansa en Dios. En la parte que ahora introducirnos, Tomás va a ... |
![]() | Suma de Teología IV - Aquino, Santo Tomás de Santo Tomás de Aquino nos introduce en la cuestión 80 a todo el tratado de las virtudes potenciales de la justicia (q.80-120), situadas en el contexto de la II-II de la Summa Theologiae. La sistematización de estas virtudes se fundamenta en las no... |
![]() | Suma de Teología V - Aquino, Santo Tomás de Dado que nuestro Salvador y Señor Jesucristo, salvando al pueblo de sus pecados, tal como lo anunció el ángel en Mt 1,21, nos reveló en si mismo el camino de la verdad, por el que, resucitando, podemos llegar a la bienaventuranza de la vida i... |
![]() | Tallado en madera - Anónimo ¡Manos a la obra! Voy a intentar desde esta página que para aprender a tallar madera, baste con un ordenador con conexión a Internet. ¡Sí! Quizá me diréis que me estoy pasando un poco y que no va a ser posible sin madera y herramientas. ... |
![]() | Tomás Rueda - Azorín Pues, señor, una vez era un rey... No; no era un rey. Una vez era un gran caballero... Tampoco; no era un gran caballero. Era un valiente capitán... Tampoco; no, no era un valiente capitán. ¿Qué era entonces? ¡Ah, sí! Una vez era un ... |
![]() | Tratado del Arte de la Alquimia - Aquino, Santo Tomás de Vencido de tus continuos ruegos, hermano queridísimo, te propongo describir en ocho capítulos, de las partes que contiene, un breve tratado de nuestro arte, con ciertas reglas, leves operaciones eficaces y tinturas muy verdaderas contenidas en él,... |
![]() | Un caso de obsesión - Blavatsky, Helena Petrovna Recibimos la carta de un médico inglés en la que nos detalla los pormenores del sufrimiento de un paciente víctima de una posesión. Extraemos algunos párrafos: “Me tomo la libertad de dirigirme a usted por la causa de la humanidad, con la int... |
![]() | Un fin de semana de los cinco - Blyton, Enid —¡Ana! —gritó Jorgina corriendo tras de su prima cuando ésta se dirigía a su clase—. ¡Ana! He bajado a recoger el correo y había una carta para ti de tu hermano Julián. Te la he traído. Ana se detuvo.... |
![]() | Venganza Morunda - Blasco Ibáńez, Vicente Casi todos los que ocupaban aquel vagón de tercera conocían a Marieta; una buena moza, vestida de luto, que, con un niño de pecho en el regazo, estaba junto a una ventanilla, rehuyendo las miradas y la conversación de sus vecinas.... |
![]() | Verdadero yo, El - Anónimo El manifiesto auge de los valores del Tener sobre los del Ser, como tener fama, dinero, belleza, poder, juventud, fuerza......... en las sociedades opulentas y de consumo actuales, constituyen los medios más simples para conseguir satisfacciones a lo... |
![]() | Visiones Kármicas. Artículo - Blavatsky, Helena Petrovna “Un campo repleto con carruajes bélicos, caballos relinchando y legiones de soldados con cabellera larga [. . .] Una tienda real, fastuosa en su esplendor bárbaro. Sus paredes de lino se arrugan bajo el peso de las armas. En el centro, se ye... |
![]() | Y los fenómenos. Artículo - Blavatsky, Helena Petrovna La explicación de esta circunstancia desafortunada no está muy distante si consideramos la luz que la experiencia ha irradiado actualmente sobre el tema. El binomio ciencia y religión no reconoce la existencia de lo Oculto ni de los poderes y posib... |
