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miércoles 1 de febrero de 2012

Recomendado: CUENTOS CLASICOS II de HANS CHRISTIAN ANDERSEN


Andersen, Hans Christian Cuentos Clásicos II

FRAGMENTO:

Buen humor
«Mi padre me dejó en herencia el mejor bien que se pueda imaginar: el buen
humor. Y, ¿quién era mi padre? Claro que nada tiene esto que ver con el
humor. Era vivaracho y corpulento, gordo y rechoncho, y tanto su exterior
como su interior estaban en total contradicción con su oficio. Y, ¿cuál era su
oficio, su posición en la sociedad? Si esto tuviera que escribirse e imprimirse al
principio de un libro, es probable que muchos lectores lo dejaran de lado,
diciendo: «Todo esto parece muy penoso; son temas de los que prefiero no oír
hablar». Y, sin embargo, mi padre no fue verdugo ni ejecutor de la justicia,
antes al contrario, su profesión lo situó a la cabeza de los personajes más
conspicuos de la ciudad, y allí estaba en su pleno derecho, pues aquél era su
verdadero puesto. Tenía que ir siempre delante: del obispo, de los príncipes de
la sangre...; sí, señor, iba siempre delante, pues era cochero de las pompas
fúnebres.
Bueno, pues ya lo sabéis. Y una cosa puedo decir en toda verdad: cuando
veían a mi padre sentado allá arriba en el carruaje de la muerte, envuelto en su
larga capa blanquinegra, cubierta la cabeza con el tricornio ribeteado de negro,
por debajo del cual asomaba su cara rolliza, redonda y sonriente como aquella
con la que representan al sol, no había manera de pensar en el luto ni en la
tumba. Aquella cara decía: «No os preocupéis. A lo mejor no es tan malo como
lo pintan».
Pues bien, de él he heredado mi buen humor y la costumbre de visitar con
frecuencia el cementerio. Esto resulta muy agradable, con tal de ir allí con un
espíritu alegre, y otra cosa, todavía: me llevo siempre el periódico, como él
hacía también.
Ya no soy tan joven como antes, no tengo mujer ni hijos, ni tampoco
biblioteca, pero, como ya he dicho, compro el periódico, y con él me basta; es el
mejor de los periódicos, el que leía también mi padre. Resulta muy útil para
muchas cosas, y además trae todo lo que hay que saber: quién predica en las
iglesias, y quién lo hace en los libros nuevos; dónde se encuentran casas,
criados, ropas y alimentos; quién efectúa «liquidaciones», y quién se marcha. Y
luego, uno se entera de tantos actos caritativos y de tantos versos ingenuos
que no hacen daño a nadie, anuncios matrimoniales, citas que uno acepta o
no, y todo de manera tan sencilla y natural. Se puede vivir muy bien y muy
felizmente, y dejar que lo entierren a uno, cuando se tiene el «Noticiero»; al
llegar al final de la vida se tiene tantísimo papel, que uno puede tenderse
encima si no le parece apropiado descansar sobre virutas y serrín.
El «Noticiero» y el cementerio son y han sido siempre las formas de ejercicio
que más han hablado a mi espíritu, mis balnearios preferidos para conservar el
buen humor.
Ahora bien, por el periódico puede pasear cualquiera; pero veníos conmigo
al cementerio. Vamos allá cuando el sol brilla y los árboles están verdes;
paseémonos entonces por entre las tumbas, Cada una de ellas es como un
libro cerrado con el lomo hacia arriba; puede leerse el título, que dice lo que la
obra contiene, y, sin embargo, nada dice; pero yo conozco el intríngulis, lo sé
por mi padre y por mí mismo. Lo tengo en mi libro funerario, un libro que me
he compuesto yo mismo para mi servicio y gusto. En él están todos juntos y
aún algunos más.»

martes 31 de enero de 2012

Recomendado: Pequeño kamasutra Ilustrado


Anónimo Pequeńo Kamasutra Ilustrado

FRAGMENTO:

La unión de la Abeja
La mujer se sienta sobre el pene de su pareja, el mismo sentado y las piernas desplegadas hacia
adelante. La mujer puede entonces ir y venir verticalmente apoyándose sobre las manos y las piernas. El
hombre acompaña al movimiento levantándola por las nalgas o los muslos.

Variante:
El hombre puede posicionarse de espaldas a la pared para un mejor apoyo. La mujer
puede arrodillarse en vez de sentarse para poder agacharse más fácilmente hacia adelante y
cambiar de ángulo de inclinación de la vagina.

Los más
• La mujer controla mejor la profundidad de la penetración que en las demás posiciones
con penetración por detrás.
• Las paredes de delante de la vagina y el punto G están bien estimulados.
• El hombre en posición pasiva puede acariciar prolongadamente los senos y el clítoris de
su pareja.

Los menos
• Posición cansina para el hombre en ausencia de apoyo.

miércoles 5 de octubre de 2011

Recomendado: Alí Babá y los 40 Ladrones

ALI BABA Y LOS 40 LADRONES
ANÓNIMO
Fragmento:

«Había una vez un señor que se llamaba Alí Babá y que tenía un hermano que se llamaba Kassim. Alí
Babá era honesto, trabajador, bueno, leñador y pobre. Kassim era deshonesto, haragán, malo, usurero y rico.
Alí Babá tenía una esposa, una hermosa criada que se llamaba Luz de la Noche, varios hijos fuertes y tres
mulas. Kassim tenía una esposa y muy mala memoria, pues nunca se acordaba de visitar a sus parientes, ni
siquiera para preguntarles si se encontraban bien o si necesitaban algo. En realidad no los visitaba para que
no le salieran pidiendo algo.»

martes 4 de octubre de 2011

En el siglo XXIX, un día de un periodista norteamericano en el año 2889 - JULIO VERNE

Los hombres de este siglo XXIX viven en medio de una hechicería continua, sin parecer   darse   cuenta   de   ello;   abrumados   de   maravillas,   permanecen   fríos   e indiferentes ante las que el progreso les aporta cada día; todo les parece natural; si la comparasen con el pasado, apreciarían mejor nuestra civilización y se darían cuenta del  camino  recorrido.  ¡Cuánto  más  admirables  les  parecerían  nuestras  ciudades modernas,  con  calles  de  cien  metros  de  anchas,  con  casas  de  trescientos  metros  de altura, con la temperatura siempre igual y surcado el cielo por millares de aerocoches  y aerómnibus!